Repolitización de los cuidados
Mujeres y disidencias
por el paro


La decisión fue colectiva -surgida en el seno de una emblemática Asamblea Transfeminista de Mujeres y Disidencias, sin precedente
en la historia de los paros y levantamientos en el país- y fue clara: apoyamos el paro desde una repolitización profunda de los cuidados.

Organizamos centros de acopio de alimentos y medicinas, principalmente en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central del Ecuador; acompañamos las ollas populares que alimentaron a miles de personas movilizadas; levantamos un Wawa Wasi para cuidar con ternura a niñxs; creamos un lactario colectivo y habilitamos el Punto Rojo, donde ofrecimos atención ginecológica natural a las manifestantes.

Además, impulsamos una campaña contra el acoso y la violencia sexual en contextos de protesta, promoviendo prácticas de autocuidado y cuidado mutuo. Así, transformamos el cuidado -esas labores históricamente invisibilizadas y marginalizadas- en una acción política radical.

Cuidar fue resistir colectivamente, desde el cuerpo y para la vida. Dignificamos el trabajo reproductivo como un acto de resistencia frente a la lógica del capital competitivo e individualizante. Pusimos la vida en el centro, la vida digna en el centro.

13 de junio de 2022


Desde el primer día del paro, mujeres y disidencias sexuales nos autoconvocamos en resistencia. Nos tomamos el boulevard de las Naciones Unidas, arteria comercial de la capital. Allí, en pleno centro de poder de la élite, alzamos nuestrxs cuerpxs y nuestras demandas.

Nos levantamos en contra del desmantelamiento del Estado, el encarecimiento de la vida, el desempleo y la precarización laboral, la criminalización de la protesta social, el extractivismo y el incremento de la violencia machista.

El puente peatonal se volvió pancarta viva, la calle se volvió trinchera.

Colgamos y prendimos fuego a los rostros del poder: monigotes de ministros, de un gobierno violento y sordo a las necesidades del pueblo.

Viñeta 1 - Imagen
Viñeta 2 - Audio
Y aunque llegó la fuerza pública, que desde el primer día del paro actuó desde la represión y el abuso de poder, sus gases no lograron apagar nuestras voces y nuestra organización colectiva.
Viñeta 1 - Imagen
14 de junio de 2022


Ese día hicimos historia: en el parque “El Arbolito” -que renombramos como “El Parque de la Resistencia”- nos acuerpamos como Asamblea Transfeminista: mujeres, marikas, lesbianas, trans y no binaries nos juntamos y cuestionamos un paro sin nosotrxs.

Desde esta juntanza nos preguntamos: ¿cómo colocar nuestras demandas propias en el paro? y ¿cómo íbamos a participar del paro?

Testimonio de Eliana Pakarina Champutiz. Bloque Warminista.

Viñeta 2 - Audio

Testimonio de Seta. Génerxs Diversxs. Cholas Valientes.

Fue una juntanza política y afectiva. Acordamos algo clave:

El paro es con y por nosotrxs o no será. Porque la precarización de la vida nos atraviesa de forma diferencial -por género, sexualidad, étnia, clase, identidad- decidimos pensar y habitar el levantamiento desde una clave transfeminista y comunitaria. ¡Pusimos en el centro la reivindicación de la vida, de la vida digna!

Acordamos abrir paso a las comunidades indígenas que estaban camino hacia Quito, paralizando puntos neurálgicos de la ciudad. En los días siguientes, convocamos a varias marchas que permitieron el ingreso de compañerxs movilizados desde zonas rurales.
Viñeta 1 - Imagen
18 de junio de 2022


Asamblear juntxs en el parque de la Resistencia, burlando la presencia de la fuerza pública, se volvió ritual cotidiano y práctica política. Decidimos abrir diálogo directo con las organizaciones indígenas para posesionar nuestras propias demandas como mujeres y disidencias.

Porque la lucha por el trabajo y la vida digna también pasa por nuestrxs cuerpxs precarizados.

19 de junio de 2022


Reafirmamos nuestra forma de lucha: el cuidado como acción política. Nos hicimos cargo del centro de acopio de alimentos, medicinas, insumos de higiene, cobija y vestimenta. Nos tomamos la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central.

Repolitizar el cuidado fue subvertir su carga histórica y convertirlo en sostén clave del levantamiento.

Viñeta 2 - Audio
Viñeta 1 - Imagen
20 de junio de 2022


La Universidad Central y la Universidad Politécnica Salesiana abrieron sus puertas como centros de acogida humanitaria.

De acuerdo con el colectivo Geografía Crítica, Quito albergó a 50 mil indígenas movilizados. Sostener el centro de acopio fue minga en resistencia.

No sólo por la carga de trabajo; sino que también fue lucha política por el espacio -días antes fuimos expulsadas de otra facultad que intentamos sea nuestra base- así que montamos guardias día y noche para no perder nuestro territorio y nuestra forma de luchar.

Abastecimos de alimentos a las ollas comunitarias, de medicinas a las brigadas médicas y de vestido y cobijo a lxs compañexs indígenas movilizados.

Viñeta 2 - Audio
Viñeta 1 - Imagen
Y aunque el poder mediático desinformativo intentó instalar que el paro fue financiado por el narcotráfico…
Nosotrxs respondimos desde el arte colectivo: con la obra Narcococinas desafiamos esa narrativa mentirosa.
Mostramos que fueron las donaciones y la minga las que sostuvieron la resistencia desde los afectos, la solidaridad y la dignidad.

Testimonio de Colectivo Pikachu - Obra Narcococinas.

Viñeta 1 - Imagen

3 de Noviembre del 2022. Videoclip “Narcocinas” contrarresta la desinformación que sostuvo que el paro fue financiado por el narco.

Fuente: Ilyari Derks Bustamante

Dormimos en colchones y colchonetas improvisadas, cuidamos el centro de acopio y también nuestrxs cuerpxs.
El cuidado no fue un gesto dócil y sumiso, fue resistencia y lucha organizada.
Viñeta 2 - Audio
En el mundo indígena, la lucha es colectiva. Se movilizan familias enteras. Los niñxs también paran: desde pequeños aprenden el legado de la lucha.
Por eso, levantamos un Wawa Wasi -un centro de cuidado de lxs hijxs de estudiantes de la Universidad Central- que esta vez acogía a las infancias movilizadas que también luchaban contra el mal gobierno.
Viñeta 2 - Audio
Viñeta 2 - Audio
Este espacio de cuidado digno, también fue un acto político. Porque las infancias también sufren la precarización: un comunicado de la Universidad Central reportó que el 80% de los niñxs que acogían en el Wawa Wasi sufrían desnutrición crónica.

¡Por ellxs también nos levantamos!
Viñeta 1 - Imagen

Testimonio de Saywa Kullur Escola, gestora cultural Kwicha Karanki.

Viñeta 2 - Audio
Varias veces, cuando los gases de bombas lacrimógenas llegaron hasta los centros de acogida, también con lxs niñxs prendimos chamizas de eucalipto para aplacar el gas.

En la Casa de la Cultura, otras compañeras organizaron un lactario colectivo; porque las maternidades también son políticas y se levantan por sus hijxs.
Viñeta 2 - Audio
Viñeta 1 - Imagen

Testimonio de Maga, Comunicadora, Madre y Militante.

Desde el corazón de la resistencia levantamos el Punto Rojo: un espacio de ginecología natural y atención en salud menstrual. A través de plantas medicinales, brindamos atención colectiva.

Testimonio de Seta, Génerxs Diversxs, Cholas Valientes.

Viñeta 2 - Audio

Testimonio de Solanja Altamirano, Carpa Roja, Ginecología Natural. (Punto rojo).

Al mismo tiempo, al fragor de la protesta, seguimos asambleando permanentemente.

Mientras enfrentábamos la represión estatal, también tuvimos que enfrentar el acoso entre compañerxs en los centros de acogida. Porque ahí también -inclusive en esos espacios de resistencia- existe el acoso y la violencia machista.

Por eso, como acto de autodefensa, cuidado y cuidado mutuo levantamos la campaña “No seas como el chapa” y empapelamos ese que era nuestro territorio con nuestras consignas:
Viñeta 1 - Imagen

Testimonio de Seta, Génerxs Diversxs, Cholas Valientes.

Juntxs hicimos del cuidado una barricada política. Sostener la vida, en medio del despojo y la violencia estatal, fue nuestra forma de luchar.

No sólo resistimos: organizamos, cuidamos, denunciamos y propusimos otra forma de estar juntxs. En medio del caos, colocamos la vida digna en el centro.