Tejer las luchas


Mujeres y disidencias sexuales sumamos nuestras propias reivindicaciones al levantamiento popular plurinacional: por primera vez, una mujer trans tomó la palabra en una Asamblea Popular convocada por el movimiento indígena.

Con agenda propia –pero tejida con las reivindicaciones del paro nacional- nos posicionamos frente a la neoliberalización que precariza la vida y nos explota diferencialmente tomando en cuenta que la población más vulnerabilizada es la empobrecida, racializada y, sobre todo, mujeres, migrantes, diversidades sexuales.

Denunciamos la compleja forma en la que se articula la violencia estructural. Al mismo tiempo que logramos visibilizar cómo se entretejen las violencias de clase, género y etnia, tejimos una resistencia colectiva que clamó no sólo por el reconocimiento de nuestras identidades, sino también por la redistribución que pone en el centro la justicia social para contrarrestar las desigualdades estructurales.

En este contexto, en medio del paro nacional, celebramos un orgullo combativo, en alegre rebeldía.

24 de junio de 2022


En la Casa de las Culturas —lugar simbólico de las resistencias— por primera vez una mujer trans tomó la palabra en una Asamblea Popular convocada por la CONAIE.

Devy Grijalva, vocera de la Asamblea Transfeminista, tejió nuestras voces y luchas: afirmando con fuerza que las disidencias sexuales también somos pueblo.

Nuestras demandas, existencias y memorias entraron con dignidad a la escena política del paro.

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Alzamos nuestra propia agenda política tejida de luchas y memorias contra el feminicidio y el transfeminicido, la criminalización de la protesta, así como la criminalización de la homosexualidad hace 25 años atrás.

Y nos encontramos desde la clase, porque somos pueblo y sufrimos las mismas opresiones…
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Testimonio de Devy Grijalva, poeta comunicadora, periodista.

La voz de Ruth Montenegro —defensora de derechos que ha politizado su maternidad en la incansable búsqueda de justicia por el feminicidio y la violencia sexual cometidas contra su hija de once años, Valentina Cosíos Montenegro, en el 2016— resonó con fuerza en medio de la movilización. Su dolor, convertido en canto político tras seis años de impunidad, fue un acto de lucha digna.

Testimonio de Ruth Montenegro, Justicia Para Valentina, Mujer Canto y Memoria, Vivas Nos Queremos.

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Seis años sin Valentina, sin justicia. Autora: Ruth Montenegro, madre de Valentina Cosíos Montenegro. Mujer, Canto y Memoria.



La memoria viva de Valentina, nutrió la lucha.

En medio del paro se cumplían seis años de impunidad: en los que el Estado no responde por la violencia sexual y el feminicidio perpetuado contra ella, en su propia escuela, que se supone debía ser un lugar seguro.
Mujeres y disidencias planteamos al movimiento indígena la necesidad de declarar un estado de emergencia para combatir la creciente ola de feminicidios y transfeminicidios que en ese momento ya alcanzaba las cifras más altas entonces registradas de acuerdo con la Fundación Aldea: uno cada 26 horas, un incremento del 50% con relación al año anterior…

Testimonio de Ruth Montenegro, Justicia Para Valentina, Mujer Canto y Memoria, Vivas Nos Queremos.

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En su voz -poderosa y fuerte- se cantó por la vida digna: contra el feminicio y el transfeminicio, contra el extractivismo, contra la violencia sexual, contra la desnutrición crónica de los niñxs, contra la narcopolítica, contra la criminalización de la protesta social, contra la persecución de defensorxs sociales, contra el discurso de odio perpetuado desde los medios que comunicación camuflado en la paz, contra la represión policial.
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27 de junio de 2022



Mientras los medios corporativos anunciaban el fin del paro, la lucha seguía viva en las calles. El gobierno ofreció una rebaja de 10 centavos en el precio de la gasolina —una respuesta mínima frente a demandas históricas—, y con eso se pretendía clausurar el conflicto.

Ese mismo día se instaló, por fin, la mesa de diálogo entre la CONAIE y el gobierno, en la Basílica. Pero al día siguiente, el Ejecutivo suspendió el proceso. El supuesto fin del paro fue, otra vez, una narrativa impuesta desde arriba.

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28 de junio de 2022



Ese día coincidía con el Día del Orgullo. Nosotrxs organizamos un contra-orgullo: una marcha disidente, alejada del espectáculo de cuerpos estetizados y servil al capitalismo que ha imperado.

No fue celebración, fue seguir tejiendo las luchas en el paro. Mujeres feministas, lesbianas, marikas, trans y no binaries partimos desde la Tribuna del Sur, hasta llegar al Centro Histórico, frente a la Basílica, donde se celebraba el diálogo y nos plantamos en vigilia para exigir resultados y no soltar la calle.

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Testimonio de Malony Chávez, Fundación Furia Trans.

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Testimonio de Malony Chávez, Fundación Furia Trans.

Frente a la Basílica no solo estuvimos en vigilia: tomamos la palabra. Mujeres diversas: indígenas, campesinas, trans, lesbianas, trabajadoras sexuales, feministas populares, disidencias y académicas alzamos la voz.

¡Exigimos justicia! Dejamos claro que el paro seguía y que nuestras vidas, luchas y cuerpos también forman parte del diálogo. Ese contra-orgullo se volvió tribuna y nuestras voces, una sola fuerza colectiva.
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Testimonio de Runa Manuela Sanabria, comunicadora comunitaria trans, Mujeres y Disidencias.

Fue el un contra-orgullo nacido de la furia, de la DIGNA RABIA.
Y desde ese sentir, tejimos la lucha con hilos de dignidad y la memoria.
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En la vigilia frente a la Basílica, una delegación de lideresas tomó la palabra: Nayra Chalán, vicepresidenta de la ECUARUNARI; Seta, vocera de la Asamblea Transfeminista; Maloni Chávez, vicepresidenta de la Nueva Coccinelle y de la Asociación de Trabajadoras Sexuales Trans; Margarita y Andrea Aguirre, de Mujeres de Frente; Nancy Bedón, de la Unión de Organizaciones Campesinas de Esmeraldas y Pacarina Champutiz, warminista del pueblo Pasto.

Una a una ratificaron que el paro seguía, rechazaron las migajas del gobierno, exigieron justicia por lxs asesinadxs y heridxs, libertad para lxs presxs políticxs y agradecieron el sostén del centro de acopio de la U.Central.
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Ese día no fue el fin del paro: fue su desborde. Lo que el poder quiso clausurar, lo abrimos nosotrxs con más fuerza.

Desde la calle y la palabra, desde los cuerpos que luchan y las voces que incomodan, gritamos que no hay tregua sin justicia, ni diálogo sin nosotrxs.